Muse. El sutil descenso al infierno de Dante

By Ramon Ruestes Faire | Cine

Muse. El sutil descenso al infierno de Dante

Sin lugar a dudas Muse (2017) de Jaume Balagueró es una de las apuestas claras del Festival de Cine Fantástico de Catalunya de Sitges este año. Jaume Balagueró es uno de los referentes de los últimos años en el cine de terror nacional. Mientras duermes (2011), la mítica REC (2007) o incluso su ópera prima Los sin nombre (1999) son muestras de su gran talento. Añadir a ello la genial promoción que se ha llevado a cabo con la obra. Jaume Balagueró es uno de los directores más queridos en Sitges y la presentación de su nueva película es uno de los eventos del festival. Estamos claramente ante una clara favorita a triunfar en Sitges 2017.

La obra se centra en Samuel, un profesor de universidad. A la repentina muerte de su joven novia le sucede una pesadilla recurrente, donde una extraña es asesinada. Cuando se produce un asesinato idéntico al descrito en sus sueños, empieza una búsqueda de la verdad que le llevará a un mundo oscuro desconocido, junto a Rachel, una recién conocida que asegura estar en su misma situación.

Soberbio y frágil planteamiento. Enamorando al espectador

Jaume Balagueró es un auténtico maestro de la atmósfera y un meticuloso de los detalles, hecho que se demuestra en el arranque del film. Los primeros minutos muestran un virtuosismo realmente fascinante. Cada plano, cada escena, cada imagen o cada palabra están tremendamente elaborados para crear belleza. Estamos ante una de las presentaciones más hermosas de los últimos años.

Muse. El sutil descenso al infierno de Dante

Ante el jardín celestial que presenta Balagueró se presentan a dos personajes cuyos actores derrochan calidad a placer. El actor inglés Elliot Cowan interpreta a Samuel, el protagonista de la historia. Su expresión facial, su mirada, su dolor, su desesperación, Elliot cuaja un trabajo interpretativo excelso en esta primera parte del film. La española Manuela Vellés encarna a Beatriz, la novia de Samuel. Su interpretación es tremendamente entrañable, empática, misteriosa, romántica e incluso dulce. Si su personaje enamora a Samuel, su interpretación fácilmente es capaz de enamorar al espectador. Por todo ello, se intuye que estamos a punto de ver una delicada joya cinematográfica, meticulosa, completa y muy trabajada.

Rompiendo la magia. La constante decaída de la obra

Presentado el film, este coge un rumbo específico, el thriller de terror. Se prescinde de Beatriz y Samuel emprende su camino hacía la verdad sobre sus sueños y la muerte de una desconocida Lídia, interpretada por Leonor Watling. El periplo del protagonista se convierte en el periplo de la propia obra. La belleza inicial se desvanece cuando el film pone rumbo al thriller y la enorme calidad interpretativa mostrada por Elliot Cowan se va desvaneciendo paulatinamente.

El desarrollo del film prescinde de la intensidad y calidad interpretativa a favor de un thriller sobrenatural de estructura más bien pura. El descenso interpretativo es algo nuevo en un thriller de nivel como el que se presupone. Sin ir más lejos, la semi diosa Naomi Watts en The Ring (2002) es capaz de mantener un nivel realmente alto y tenso durante todo el film y en menor nivel, Dane DeHann, en La cura del bienestar (2016) a pesar de tenerlo todo en su contra.

En proceso de ligera pero constante caída del protagonista aparece la coprotagonista de la historia, Rachel, una joven que afirma pasar por lo mismo que Samuel. Interpretada por la rumana Ana Ularu su personaje sigue la misma estela que el anterior. Los primeros minutos son realmente brillantes, llegando a empatizar al máximo con el espectador. A tales momentos de brillantez le sigue nuevamente una decaída sutil pero terriblemente constante.

Muse. El sutil descenso al infierno de Dante

A pesar de todo lo expuesto, la obra muestra latigazos tremendamente buenos de terror, todo dentro de una atmósfera trabajada, efectiva e incluso romántica en el sentido amplio de la palabra. Buenas escenas intentan amenizar la casi aburrida fiesta, escenas que en otra ocasión brillarían, pero la oscuridad es demasiado espesa.

Valoración final

  • Lo mejor: El portento interpretativo inicial de Elliot Cowan, Ana Ularu y sobretodo de Manuela Vellés. La belleza y la poesía inicial. 
  • Lo peor: El constante decaimiento en el reparto en particular y en el film en general. Un ritmo demasiado lento, incluso pesado en ocasiones.

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About the Author

Me inicié con Gore Verbinski, crecí con el maestro Craven, maduré con Wan y llegué al éxtasis con los padres del nuevo terror de la mano de VHS. Adoro el cine de terror en todas sus facetas. El Festival de Sitges, un paraíso, Habitación 217, un nuevo hogar. Torres de Segre. Lleida. Catalunya. España.

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