Z Nation, impresiones de la segunda temporada. Más Z, menos estilo

By Ramon Ruestes Faire | Series

Z Nation, impresiones de la segunda temporada. Más Z, menos estilo

Hará ya cinco meses que solicité una reserva en la Habitación 217. Cómo pasa el tiempo y la de cosas que he vivido desde entonces entre estas cuatro paredes, y más allá. La primera temporada de Z Nation fue mi particular ópera prima en estos lares, destacando un estilo de serie gamberro, ligero, de dudoso envoltorio y no apta para todos los gustos, el estilo Z.

Llegó el momento de desentrañar la segunda temporada de la serie. El arco argumental de la temporada anterior situaba a los protagonistas en su larga travesía hacia un laboratorio en California, arco que se repite o más bien continúa en esta temporada. Un fantástico final con una interesante carga visual y/o moral y tintes de terror no vistos hasta el momento, dan por finalizada una buena primera etapa y dejan un buen sabor de boca para iniciar esta segunda andadura. Sin más dilación, vamos a por ella.

​La excentricidad y la moralidad de El Murphy

La excentricidad y la moralidad de El Murphy

​Murphy, interpretado por Keith Allan es sin duda el protagonista de esta temporada a unos niveles superiores a su etapa anterior. Hay claramente dos momentos o dos claves evolutivas que marcan su paso por esta segunda travesía.

Empieza realmente sublime, con la excentricidad del personaje como bandera. Como si de un extravagante millonario se tratara, sus ropas con colores llamativos, sus poses y el desarrollo de un nuevo poder o habilidad marcan un inicio tremendamente esperanzador. Murphy se convierte en el puto amo zombi.

Z Nation, impresiones de la segunda temporada. Más Z, menos estilo

Esta agradable sensación se va evaporando con el paso de los capítulos, a pesar de mostrar algún latigazo puntual más adelante. Su nueva habilidad le genera dudas existenciales, una moralidad que perjudica gravemente a su personaje y a la propia serie. La ligereza en los personajes era una de las piedras angulares de la serie, darle un sentido más profundo a Murphy, aunque sea muy ligero, resta mucho más que suma.

Punto y a parte se merece Cassandra, interpretada por Pisay Pao. Su nuevo rol complementa muy bien a Murphy y al resto en la primera mitad de temporada.

El segundo gran pilar era el Ciudadano Z, interpretado por DJ Qualls. Sus apariciones en el complejo helado a las afueras del mundo eran una bolsa de aire vital para la serie. Esa válvula de escape empieza a tambalearse. El apocalipsis llega a su complejo, añadiendo a su personaje a la lucha por la supervivencia y prescindiendo de su papel oxigenando la serie. A pesar de ello, su personaje me sigue pareciendo uno de los mejores.

​Mismas situaciones, distintas sensaciones

Mismas situaciones, distintas sensaciones

​El resto de personajes es más de lo mismo, al igual que el desarrollo argumental. Dejando de lado la moralidad de Murphy, las peripecias del resto siguen la misma estela de la primera temporada con una diferencia tremendamente sustancial, ya hemos vivido eso.

El surrealismo argumental sorprende en un primer momento, pero el espectador se acostumbra a ello. Situaciones inverosímiles que parece que ya hemos vivido, menos irreverentes y menos impactantes, todo ello seguramente por haberlo vivido ya. Seguramente si hubiera empezado a ver la serie por la segunda temporada hubieran calado de forma diferente, pero no es así.

Z Nation, impresiones de la segunda temporada. Más Z, menos estilo

Llegar a California es la meta de la primera temporada y llegar a California es la meta de la segunda temporada, el camino es similar, los personajes vitales pierden fuerza y el final de ambas temporadas nada tienen que ver. 

El final de la etapa anterior marcaba una diferencia sustancial con el resto de la temporada, el final de la segunda no. La previsión para la tercera temporada es tremendamente floja. Esa sensación de que pueden aparecer ninjas sin sentido para amenizar la fiesta empieza a florecer, llegando si fuera el caso a romper los esquemas de un argumento marcado por su sencillez.

Valoración final

​La temporada se deja ver. No sorprende, no impacta, no engancha, pero tampoco aburre. Una nueva etapa similar haría tambalear mi interés por ella, un interés que sigue patente, aunque en horas bajas.

​La excentricidad y la moralidad de El Murphy
  • ​Lo mejor: el extravagante inicio de la temporada. Los latigazos de puto amo de Murphy.
  • Lo peor: la moralidad de Murphy. La pérdida del Ciudadano Z como bolsa de aire. Mismo camino, mismas situaciones. La sensación de aparición de ninjas sin sentido para romper el argumento aumenta.

Valoración:

la temporada se deja ver. No sorprende, no impacta, no engancha, pero tampoco aburre. Una nueva etapa similar haría tambalear mi interés por ella, un interés que sigue patente, aunque en horas bajas.
Follow

About the Author

Me inicié con Gore Verbinski, crecí con el maestro Craven, maduré con Wan y llegué al éxtasis con los padres del nuevo terror de la mano de VHS. Adoro el cine de terror en todas sus facetas. El Festival de Sitges, un paraíso, Habitación 217, un nuevo hogar. Torres de Segre. Lleida. Catalunya. España.

Descarga gratis el primer capítulo de mi eBook la Guía de Supervivencia Ilustrada del Terror | Sobrevive a cualquier situación terrorífica, ningún ente o asesino podrá contigo.

x